La película de Edward Zwick, ‘El Diamante de Sangre’ (’Blood Diamond’), se estrenó ayer en los Estados Unidos. El filme ya recibió halagos por parte de la crítica y varios premios como los obtenidos de la National Board pf Review. Su desgarrador argumento nos habla de las matanzas que se producen en África por culpa del tráfico ilegal de diamantes.

‘El Diamante de Sangre’, película protagonizada por Leonado DiCaprio, Jennifer Connelly y Djimon Hounsou se estrenó ayer en los Estados Unidos con una gran aceptación. Su argumento se ambienta en Sierra Leona durante el final de la década de los noventa. Nos habla de un mercenario sin escrúpulos que busca la fortuna fácil con el tráfico ilegal de diamantes, personaje interpretado por Leonardo DiCaprio, y su encuentro con una fotógrafa idealista que desea dar a conocer la cruenta realidad que allí se vive (Jennifer Connelly). Por último coincidirán con un habitante de Sierra Leona (Djimon Hounsou), esclavizado por los grupos paramilitares que financian sus actividades criminales gracias al tráfico ilegal de diamantes con grandes multinacionales.

La historia central de la película levantó ciertos recelos en la industria internacional del diamante. Que tiene en África una sustancial fuente de materias primas para su negocio. No obstante, desde que los datos publicados desde finales de los noventa en adelante, las más importantes compañías del sector se apresuraron a dejar claro que la procedencia ilegal de las piedras preciosas del continente africano se ha reducido hasta niveles ínfimos y prácticamente inapreciables (se hablaría de porcentajes menores al uno por ciento del total lo que se comerciaría de forma ilegal).

Sea como fuere, ‘Diamante de Sangre’ muestra vinculaciones de la industria ilegal del diamante con los horrores por todos conocidos como el reclutamiento de niños para llevarlos al frente de las escaramuzas, aniquilaciones de poblaciones enteras y demás tropelías cometidas por grupos paramilitares.

‘El Diamante de Sangre’ continúa así con una tendencia que parece se está marcando desde Hollywood, y no es otra que recordar el continente africano en sus cintas. El año pasado ‘El Jardinero Fiel’, drama que relataba las intrigas político-económicas de las industrias farmacéuticas en África, fue reconocido con numerosos premios, entre ellos el Oscar para Rachel Weisz.